DESTINO

HISTORIA y
TOPONIMIA DE LA ZONA

La palabra de Alcanada proviene del término al-kaddân, que significa piedras blancas, o del término al-cannada o qanat, que significa canal. El nombre proviene de una antigua alquería musulmana que, tras la Conquista Catalano aragonesa quedó en manos del señor Pere Ferrandiz.

A partir del siglo XIV las tierras y el islote de Alcanada pasaron a ser de uso comunal, donde los vecinos podían llevar a pastar a sus animales, recoger leña y cazar. A finales del siglo XVIII, cuando se intentó repoblar Alcúdia, estas tierras se repartieron entre los nuevos habitantes, la mayoría menorquines.

La antigua possessió de Alcanada acoge actualmente las instalaciones del club de Golf Alcanada.

Según las crónicas, Alcanada fue escenario de diversos naufragios, como el de un barco sueco, a mediados del siglo XIX, que quedó recogido en la prensa local y en el que se detalla el rescate de sus tripulantes por parte de un grupo de alcudienses, que posteriormente fueron recompensados por el rey Òscar I de Suecia.

En 1933 el arquitecto de origen menorquín, Nicolau M. Rubió i Tudurí, proyectó una colonia de veraneo en este rincón idílico. Rubió quería recrear el ideal del paraíso perdido, sirviéndose de la flora local, de las particularidades del terreno y de la expresividad mediterránea.

¿Por qué Som Far?

Un faro es una torre situada en la ribera del mar, con una luz en su parte superior, que sirve de guia durante la noche para los navegantes.
En Mallorca hay 14 faros que rodean todo el perímetro de la isla. Cerca de nuestro hotel hay un faro, el de Alcanada, situado sobre un pequeño islote.
Inicialmente, la vida en los faros era muy dura para sus trabajadores y familiares, pero era una labor muy importante y necesario para evitar accidentes y naufragios en el mar.
El nombre de nuestro hotel, SOM Far, nos recuerda estas construcciones tan importantes en nuestra isla, que sirven de guía a los viajeros que antiguamente, y aún ahora, llegan a Mallorca.

LUGARES DE INTERÉS

Faro de Alcanada

El faro, proyectado por Emili Pou, se inauguró el 15 de mayo de 1861, con una luz fija. La cotidianeidad de la vida en un faro fue variando sustancialmente con el paso de los años, debido principalmente al desarrollo progresivo de la tecnología empleada en el alumbrado marítimo. Sin duda alguna los tiempos más duros fueron los iniciales, cuando existían plazas de muy difícil desempeño, y en la que los torreros y sus familias debían vivir en islotes tan pequeños que en algunos de ellos el agua del mar, en días de temporal, entraba por las ventanas de las viviendas. Fueron bastantes las ocasiones en que, por culpa del mal tiempo, el suministro de víveres se tuvo que posponer hasta límites angustiosos.

Con el paso del tiempo el aislamiento fue resultando poco a poco más llevadero, debido a la incorporación de elementos como barcas a motor para los desplazamientos a los islotes. Así, en 1866 se sacó a subasta el servicio de lancha, por lo que en 1867 los marineros dejaron de vivir en la isla y se trasladaron al Puerto de Alcudia, debiendo realizar dos viajes semanales al faro, o viajes extra si los torreros comunicaban una necesidad urgente mediante la colocación de una bandera blanca.

En 1960 fue retirada la linterna, colocándose en su lugar otra no visitable y quedando en ese momento automatizado el encendido mediante válvula solar. Este fue el motivo por el que, al siguiente año, quedó el faro sin personal residente.

Como en muchos otros faros, los torreros de Alcanada tomaron parte activa en el socorro de las víctimas de varios naufragios.

Ciudad romana de Pollentia

Con la llegada de los romanos, el 123 a.C. se crearon dos ciudades en Mallorca: Palma y Pollentia, la primera en la zona occidental y la segunda en la zona oriental. Pollentia fue, con toda probabilidad, más importante en extensión y población y presumiblemente la capital de la isla.

Actualmente es un conjunto patrimonial de primer orden en el contexto insular y aún hoy se encuentra enterrada en gran parte. Las excavaciones realizadas en los últimos sesenta años por equipos de arqueólogos nacionales e internacionales han permitido documentar rigurosamente la evolución histórica de la ciudad, que se prolonga desde los años 70-80 a.C. hasta el siglo VII, y han puesto de manifiesto la existencia de dos fases constructivas bien diferenciadas, la primera de las cuales se sitúa en la época republicana y la segunda en torno al siglo III d.C. y hasta el siglo VI d.C.

Accedemos a la ciudad romana por el barrio de La Portella, situado delante de la iglesia parroquial de Sant Jaume de Alcúdia. El recorrido, señalizado para la visita, continua hacia el foro romano y posteriormente se acerca hasta el teatro romano.

Murallas de Alcúdia

La construcción de las murallas fue encargada por el rey Jaume II el 1298, pero éste no las vio finalizadas, ya que las obras se prolongaron hasta 1362. La intención de hacer las murallas era la de proteger a sus habitantes y también servir de refugio a los habitantes de las poblaciones cercanas, ante eventuales ataques o invasiones.

Las obras fueron realizadas por los mismos alcudienses y, en momentos determinados, por prisioneros genoveses, que se encargaron de realizar el foso.

Es un recinto de planta poligonal irregular realizado con piedra arenisca unidas con mortero, cal y agua. Los paramentos, de 2m de altura, estaban reforzados por 26 torres de una altura de 6m. Había 3 puertas: la de Xara (o del Moll), la de Mallorca (o de Sant Sebastià) y la de la Vila Roja, actualmente desaparecida.

La Albufera

Situado entre Alcúdia y Can Picafort, el Parque Natural de S’Albufera, topónimo que deriva del término islámico al-buhayra (que significa laguna), tiene una superficie de 1646 hectáreas, repartidas entre los municipios de Muro y Sa Pobla. La zona está separada del mar por un cordón de dunas. El origen de S’Albufera es muy antiguo (unos 18 millones de años), pero la actual zona húmeda se formó hace menos de 100.000 años, pero con el tiempo ha estado variando su morfología. La zona húmeda se alimenta de la aportación de los torrentes que desembocan en la zona, las surgencias subterráneas y la intrusión del agua marina.

El Govern Balear declaró Parque Natural a S’Albufera el 28 de Enero de 1988, constituyendo el primer espacio natural protegido de las Baleares.

5 COSAS IMPRESCINDIBLES PARA HACER EN ALCANADA Y SUS ALREDEDORES

  • Visitar la ciudad romana de Pollentia y ver cómo trabajan los arqueólogos (durante el mes de julio).
  • Descubrir la Albufera y observar algunas de las más de 300 especies de aves catalogadas.
  • Visitar el mercado local (martes y domingo) y admirar el centro histórico de Alcúdia.
  • Hacer una excursión hasta la playa del Coll Baix o la Talaia de Alcúdia.
  • Probar el “variat”, un plato con diferentes tapas en alguno de los bares del pueblo.